Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes.

Que cuando estén clavados en la cruz

del confesionario,

pongas en ellos tu corona de luz

en vez de tu corona de espinas.

Que cuando, día por día, te traigan al pan

convirtiéndolo en tu cuerpo,

ello no se les vuelva  rutina

sino diario milagro.

Que su trato con las almas

sea para dejar siempre para dejar en ellas

el amor y el valor

que tu nos entregas.

Que cuando jóvenes

tengan la fortaleza de tus últimos tres años

y cuando viejos sigan sintiendo que

“Dios alegra su juventud.”

Que , espíritu viviente en carne y hueso,

sean como Tú,

profundamente humanos

y perfectamente divinos.

Que cuando el desánimo y la flaqueza

los agobien en el camino de su calvario,

estés Tú como Cirineo,

para llevarles la cruz y volverlas gozo.

 

PLEGARIA POR LOS SACERDOTES