Filmada en la auténtica localidad portuguesa de Fátima y en los alrededores de Madrid (en Miraflores), se aprovechó el evento más importante del siglo XX que conmocionó a católicos de todo el mundo para ofrecer una visión patriótica-religiosa-política de la sociedad en aquel momento, con desconcertantes momentos anticomunistas que reflejaban la influencia de ese motor en la sociedad.

En octubre de 1917, los tres niños pastores acompañados de más de 70,000 personas, en donde creyentes y no creyentes presenciaron el gran milagro del sol que convirtió hasta los corazones más duros.

La señora de Fátima (1951)